miércoles, 3 de octubre de 2012

A mis alumnos...


Algunas personas considerar que ser docente es una tarea realmente fácil. Especialmente si se trata del nivel inicial, opinan que basta con que te gusten los niños y que seas buena para las manualidades. Nada mas lejano a la realidad.
Considero que para ser maestra debes de tener vocación y no entendida como la voluntad de Dios, sino como aquello que resulta inspirador para cada sujeto, que concuerda con los gustos, intereses y aptitudes y que implica descubrir quienes somos, como somos y hacia donde queremos ir.
Para mi, ser educadora es un privilegio. Y para desempeñar tan noble tarea es necesario contar con dos partes: el maestro y el alumno.

Así que, a todos los pequeños que hasta ahora me han acompañado en este camino hoy les digo:
Gracias por dejarme ser parte de su vida. No hay nada como empezar una jornada de trabajo con sus sonrisas, sus miradas puras y tranquilas, sus tiernas voces que recitan sus mas grandes anhelos y sueños.
No puedo decir que no hay días difíciles e incluso tristes. Es inquietante cuando no quieren venir a la escuela, cuando se muestras ansiosos e inseguros. Comparto su dolor cuando se lastiman o cuando alguno de sus compañeros se muestra poco cariñoso. 
He logrado darle importancia a lo que para ustedes es importante aunque a veces para la mayoría de los adultos no lo sea.
Jugar siempre será una prioridad en mi aula no solo por que conozco los beneficios que esto tiene para ustedes, sino también porque me encanta compartir esos espacios de diversión genuina y por que se que cuando lo disfrutamos y nos reímos es más fácil aprender.
Ha sido maravilloso ver como van descubriendo el mundo. A veces a las personas mayores dejamos de percibir los más mínimos detalles. Parece que con la edad dejamos de sorprendernos.
Realmente he disfrutado enseñarles a leer y escribir. He de admitir que no siempre he utilizado las mejores técnicas pero por eso continúo en formación. Me interesa hacerlo cada día mejor. Es impresionante lo mágico que puede ser cuando algún niño se da cuenta que de pronto ya sabe leer o escribir cualquier cosa que se proponga.
Agradezco cuando me hacen saber que soy importante para ustedes, que me observan con atención, me escuchan e incluso saben interpretar un lenguaje no verbal e identifican que hay días que necesito un poco de calma, otros es muy bien recibido un abrazo, así como hay días que me gusta cantar y bailar con ustedes.
Es posible que después de unos años algunos ya no se acuerden de mi, lo cual es normal ya que no es fácil conservar recuerdos de los primeros 4 años de vida. También es posible que en algunos años yo no recuerde el nombre de todos, nunca he sido muy buena memorizando nombres, pero si nos encontramos en la calle no dudes que te reconoceré y que querré saludarte como si el día de ayer hubiéramos compartido una lectura. Es posible incluso que se me salga alguna lagrima (al parecer eso se da con gran facilidad con la edad), y te quiera compartir todas las anécdotas que viajen por el tiempo hasta mi memoria. Te pido que me tengas la misma paciencia que yo te he tenido y que me dejes disfrutar del momento.
Pero por si este tipo de encuentros no se dan, hoy te digo GRACIAS.
Gracias por ser quien eres y que un año de tu vida hayas caminado a mi lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario