Un óptimo desarrollo de los seres humanos, los países y el
mundo en general, no podría lograrse sin el dominio de la lectura y de la
escritura, sin la libertad de expresión oral y escrita, de las ideas y
opiniones.
La enseñanza y promoción de la lectura y la expresión
escrita son preocupaciones de los países, que a través del tiempo han
implantado métodos de enseñanza que se han reformado, transformado y reforzado
como parte del desenvolvimiento de cada cultura.
Desde hace tiempo se han buscado nuevas formas de estimular
la lectura y la expresión de los niños, y se han llevado a cabo acciones
directas a favor del libro y la literatura, ya sea en grupos pequeños o en
programas masivos.
Considero que es muy importante trabajar con currículos
conscientes en la importancia de la lecto-escritura y que provee los espacios alfabetizadores que pueden
despertar en el niño el interés, el gusto y la necesidad de convertirse en
individuos lectores y escritores desde temprana edad.
Cuando aprendemos a hablar lo hacemos escuchando a los que
nos rodean, y en la constante interacción con ellos. No recibimos en nuestro
primeros días clases como tal, del nivel fonológico ni del morfo-sintáctico.
Con el ejemplo y apoyos de nuestros padres fuimos aprendiendo como se organiza
y constituye el lenguaje oral.
Entonces me pregunto: ¿por qué la insistencia de dividir el
lenguaje en sus unidades mínimas y enseñar el lenguaje escrito tan dividido,
volviéndolo cada vez más mecánico y carente de sentido y significados?
Los ambientes con libros,
materiales para escribir y personas que leen y escriben, ayudan a los niños a
comprender que la lectura y la escritura son actividades importantes,
divertidas y de mucho valor.
Los niños necesitan espacios para usar materiales,
explorar, crear y resolver problemas, para desenvolverse, moverse, hablar
libremente acerca de lo que están haciendo, para trabajar solos y con otros,
espacios para que los adultos se unan a ellos en apoyo de sus intenciones e
intereses.
Estas áreas debe incluir toda clase de libros de edición
comercial, hechos en casa y por los niños, revistas, álbumes de fotografía,
accesorios para contar las historias y materiales para escribir en donde
podríamos encontrar: papel de todos los colores formas y tamaños, libretas,
carpetas, sobres, lápices de muchos colores, plumas, plumones, crayolas,
sacapuntas, gomas, calcomanías, sellos e incluso, de ser posible, una máquina
de escribir ó una computadora.
Estos espacios vuelve a los pequeños personitas interesadas
en la lectura y la escritura desde muy jóvenes.
Es maravilloso ver como los niños se ven a sí mismos como
seres capaces de construir y compartir estas creaciones con sus compañeros. Son
niños que piden escuchar cuentos, que llevan constantemente libros de casa que
desean compartir con sus compañeros y aunque aún no entienden cada letra y cada
palabra los leen a su manera.
Esto, me parece muy importante porque tanto la lectura como
la escritura son herramientas que necesitamos para construir todo nuestro
conocimiento y muchas veces los niños mayores sufren en las escuelas al tener
deficiencias en ésta área; les cuesta trabajo recurrir a los libros cuando
necesitan hacer una investigación y, con poca experiencia en la lectura, su
comprensión de textos es muy escasa, lo que les dificulta tener resultados
óptimos durante su escolaridad y por lo cual, en muchas ocasiones, termina en
repetición de grados escolares ó en el peor de los casos, dejar la escuela.
Muchos estudios nos dicen que en México el nivel de
analfabetismo es muy alto y esto se debe a diversos factores, pero desde mi
punto de vista es más importante la
escuela. Si todos los educadores y directores de las mismas, entendieran la
importancia de crear espacios alfabetizadores óptimos para los niños, podríamos
ir reduciendo la alta taza de analfabetismo en nuestro país.
A
lo largo de todos los años que llevo estudiando, me he encontrado con diversas
teorías acerca de la lectura y la escritura. He podido observar que la mayoría
concuerda en que el contexto y la interacción que el niño tenga con éste, son
los factores principales para que desarrolle al 100% esta área del lenguaje y
la comunicación. Piaget se enfoca un poco más en el ambiente físico y las
posibilidades que éste le puede brindar al niño mientras que Vigotsky le otorga
gran importancia no sólo al ambiente físico sino al apoyo que brinda el adulto
como modelo y como facilitador en la interacción del niño con su medio. Bruner
denomina andamiaje a este apoyo de
los adultos hacia el niño que modelan, organizan y monitorean las acciones de
los niños hasta que ellos puedan realizarlas solos.
Por
lo tanto no sólo hace falta un espacio que brinde todas las facilidades a los
niños como futuros lectores y escritores. Un verdadero ambiente alfabetizador
depende principalmente del maestro ó el adulto que esté acompañando al niño
durante la etapa de su crecimiento, porque no podemos olvidar que no sólo es en
la escuela en donde existen estos espacios. La casa debe ser en todo momento un
lugar que busque potenciar en el niño todas sus capacidades. Si no existe esta
congruencia entre casa-escuela posiblemente
no tendremos los mismos resultados.
Los niños aprenden a hablar hablando, a leer, leyendo y
teniendo contacto con modelos de conversación. Pueden aprender a contar cuentos
escuchándolos, y a escribir poesía tras ver primero modelos de poemas.
El reto es cada día mayor para todos los que decidimos dedicarnos
a la docencia, pero estoy segura que todo aquel que ame su trabajo y entienda
la responsabilidad que tenemos con nuestros alumnos y con la sociedad entenderá
la importancia de brindarles oportunidades que les ayuden a crecer de forma
integral. Por eso es importante que entendamos que la enseñanza de lecto
escritura implica, principalmente, que los alumnos se reconozcan como
verdaderos lectores y escritores.







